Portada del episodio 25

episodio 25 · 12 oct 2026 · 4:10

Claude se ofende, palomas con internet y luz de gratis en Francia

En el Cutrepodcast de hoy descubrimos que Anthropic nos prohíbe insultar a su inteligencia artificial Claude para no herir sus circuitos. Además, repasamos la subasta millonaria de un paquete de datos enviado por paloma mensajera hace un cuarto de siglo, y te contamos por qué una nueva aplicación quiere escucharte las veinticuatro horas del día. También hablamos de la obsesión de Estados Unidos por levantar centros de datos, la rebelión de los taxistas londinenses contra los robotaxis y el milagro francés de tener luz gratis durante cientos de horas gracias al exceso de renovables.

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Transcripción

Bienvenidos al Cutrepodcast, el único informativo tecnológico con más pérdidas de memoria que una pestaña de Chrome abierta en un ordenador del pleistoceno. Hoy venimos cargaditos de inventos que dan miedo, palomas con conexión y dramas robóticos.

Empezamos fuerte con los derechos de las máquinas sensibles. Anthropic ha actualizado sus términos de uso para prohibir formalmente que la gente insulte de manera sostenida a su modelo de inteligencia artificial, Claude. Resulta que poner a parir al robot cuando alucina o te da la chapa ya no está permitido por la empresa, considerándolo abuso hacia sus sistemas. No sabemos si Claude tiene sentimientos o si simplemente los ingenieros estaban hartos de leer las barbaridades que le soltamos al pobre bicho, pero ya podéis ir pidiéndole perdón con un por favor y gracias.

Cambiamos de tercio con arqueología informática de primera. La famosa casa Christie's ha sacado a subasta un paquete de datos físico que voló hace veinticinco años a lomos de una paloma mensajera, alcanzando pujas de cuatro mil dólares. Se trata de la prueba real del mítico protocolo de internet sobre palomas mensajeras, aquella broma técnica que demostró que las aves podían transportar paquetes de red con una latencia terrible pero cero pérdida de señal. Una reliquia gloriosa de cuando internet era un sitio divertido y la gente prefería atar papeles a bichos antes que pagar la tarifa plana.

Y ojo a esta joyita de la privacidad moderna. Un exdirectivo de Plaud ha conseguido nada menos que veintiséis millones de dólares de financiación para lanzar Ambi, una aplicación para móvil y reloj que se pasa el día entero escuchando en segundo plano todo lo que dices y lo que pasa a tu alrededor. La idea oficial es procesar tu vida cotidiana con inteligencia artificial para recordarte tareas, resumir conversaciones y hacerte más productivo. En la práctica, es básicamente regalarle un micrófono de espía a una empresa privada para ahorrarte la molestia de apuntar la lista de la compra.

No os lo vais a creer, pero en Estados Unidos ya casi no construyen oficinas ni centros comerciales. El país norteamericano está destinando prácticamente todo el esfuerzo de obra civil a levantar centros de datos gigantescos para abastecer la fiebre de la inteligencia artificial. La inversión física en servidores, naves y cableado ya representa casi el uno por ciento de todo su producto interior bruto. Mientras medio mundo debate si esto es una burbuja gigante, ellos siguen echando hormigón para que un modelo generativo pueda responderte una receta de macarrones con rima asonante. Prioridades claras, amigos.

Seguimos con líos sobre ruedas. El gremio de los míticos taxis negros de Londres ha pedido formalmente al alcalde que congele el despliegue de robotaxis autónomos. Argumentan dudas sobre seguridad vial, atascos monumentales y un vacío legal inquietante sobre quién responde cuando el coche sin conductor la lía en una rotonda. Además, claro está, ven en peligro su sustento. Aprenderse de memoria miles de calles londinenses durante años se queda corto cuando enfrente tienes un algoritmo que no cotiza a la seguridad social ni exige propina por esquivar la lluvia.

Terminamos con una envidia tremenda que nos llega desde el país vecino. Francia ya acumula más de ochocientas horas de electricidad a precio cero o incluso negativo en lo que va de año, debido a la explosión de energías renovables como la solar y la eólica. En momentos de máxima producción hay tanta corriente volcada a la red que a las eléctricas les sale más barato regalarla que parar los molinos. Una auténtica maravilla para sus ciudadanos mientras nosotros seguimos mirando con pánico el contador antes de poner la lavadora a las tres de la tarde.

Y con esto cerramos el tenderete por hoy. Recordad tratar bien a vuestras tostadoras por si un día dominan el mundo, y nos escuchamos en el próximo episodio.

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