Portada del episodio 32

episodio 32 · 21 oct 2026 · 3:51

Claves de un dígito, bodorrio de Musk y taxis fantasma en Madrid

Hoy en Cutrepodcast desgranamos el plan de Elon Musk para fusionar Tesla y SpaceX, el monumental ridículo de seguridad donde una clave privada era literalmente el número cuatro, y el conductor chino que desafió las leyes de la física circulando sobre tres ruedas para saltarse un cepo. Además, los robotaxis de Waymo que amenazan las rotondas de Madrid, el banquillo de miles de tarjetas gráficas ociosas de Zuckerberg y el fichaje de Robert Downey Jr para colarte unas gafas de realidad aumentada.

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Transcripción

Bienvenidos al Cutrepodcast, el informativo tecnológico donde las noticias están más frescas que el café de anteayer y los servidores funcionan con cinta aislante.

Empezamos fuerte con el culebrón favorito de Wall Street. Elon Musk ha confirmado que Tesla y SpaceX han creado comités especiales para estudiar la fusión de ambas empresas en un único gigante empresarial. Musk asegura que la idea tiene muchísimo sentido, aunque jura y perjura que él no forma parte de esos comités independientes para no influir. Si la operación sale adelante, a lo mejor te compras un coche eléctrico y te regalan un billete a Marte. Arreglar los atascos de la autopista mandando los utilitarios al espacio suena a típica ocurrencia de madrugada.

Cambiamos de tercio hacia la alta comedia de la ciberseguridad mundial. La autoridad de certificación india eMudhra ha sufrido una brecha monumental con ocho certificados comprometidos que permitían suplantar a casi cualquier servidor en la red. Pero lo glorioso del asunto es que una de las claves privadas filtradas era literalmente el número cuatro. Ni mayúsculas, ni símbolos, ni nada, simplemente un cuatro. Ya os podéis volver locos memorizando contraseñas de treinta caracteres, que en la cúspide de internet estaban usando los dedos de una mano para proteger el planeta.

Y ojo a esta oda al ingenio humano y a la picaresca mecánica. En China, a un conductor le colocaron un cepo en la rueda delantera de su todoterreno de la marca BYD. Lejos de pagar la sanción o llamar a una grúa compungido, el tipo activó la suspensión inteligente del vehículo, levantó esa rueda en el aire para que no tocara el asfalto y se marchó circulando a tres ruedas tan campante. Nos vendieron que los coches eléctricos del futuro eran para salvar el medio ambiente, pero en realidad eran para torear a la policía municipal.

Seguimos sobre ruedas pero ahora sin nadie al volante. Google ha anunciado que va a desplegar su flota de robotaxis autónomos Waymo en la Comunidad de Madrid. Empezarán a rodar en fase de pruebas por Alcobendas, Getafe y varios puntos de la capital, esperando cobrar viajes a clientes reales a partir del año que viene. Va a ser apasionante ver a una inteligencia artificial enfrentándose a las glorietas de tres carriles, los repartidores suicidas en patinete y el tráfico de la M-cuarenta. Si el algoritmo sobrevive a Atocha en hora punta, habrá alcanzado la singularidad.

Nos vamos al hardware donde sobra el presupuesto y falta la contención. Mark Zuckerberg tiene en su superordenador de inteligencia artificial llamado Prometheus decenas de miles de tarjetas gráficas de Nvidia completamente ociosas. No es que no tengan trabajo, es que están de suplentes de lujo, esperando a que alguna de las activas falle para entrar al campo sin detener el entrenamiento del modelo. Con lo que cuesta cada tarjeta, Meta tiene el producto interior bruto de una pequeña isla aparcado en una esquina esperando a que un chip sufra un vahído.

Para rematar, un poquito de delirio publicitario en Silicon Valley. La matriz de Snapchat ha fichado a Robert Downey Jr como responsable de experiencia de cliente para vender sus nuevas gafas de realidad aumentada Specs. En los vídeos promocionales se ve al actor haciendo chistes y usando las gafas para mejorar su puntería en el golf o pintar cuadros, en un intento desesperado de emular a Tony Stark. Pagarle una millonada a un actor para convencer a la peña de salir a la calle con dos cámaras en la nariz demuestra que el optimismo tecnológico no tiene límites.

Y con esto cerramos el tenderete por hoy. Revisad vuestras contraseñas, no pongáis el número cuatro en todas partes y hasta mañana, frikis de confianza.

Guion y voz generados por IA a partir de las noticias enlazadas abajo. Puede contener errores: ante la duda, manda la fuente.