Portada del episodio 7

episodio 7 · 12 ago 2025 · 3:38

Chips Espías y Funerales con WiFi

En el episodio de hoy del Cutrepodcast, nos ponemos el sombrero de papel de aluminio para investigar si los chips de NVIDIA vienen con un espía de regalo. Descubrimos el nuevo "impuesto revolucionario" que el Tío Sam les ha puesto a las tecnológicas para vender en China. Además, asistimos a la crisis existencial de los usuarios de OpenAI, que prefieren un chatbot con corazón a uno que simplemente funciona. Y como guinda del pastel, nos vamos de funeral a San Francisco para llorar la "muerte" de un algoritmo. Prepara los pañuelos (o no), porque esto se va a descontrolar.

txt

Transcripción

Bienvenidos al Cutrepodcast, donde las noticias son tan buenas que querrás oírlas dos veces. ¿O no? Hoy tenemos un menú cargado de chips, dramas de inteligencia artificial y funerales peculiares. Vamos al lío.

Empezamos con Nvidia, que parece que en China no la quieren ver ni en pintura. La cosa está que arde porque el gobierno chino cree que su chip H veinte tiene una puerta trasera para que los espíe el Tío Sam. ¿Una puerta trasera? ¿Te imaginas? Como si los chips vinieran con un espía diminuto con sombrero y gabardina dentro. Y para colmo, los medios estatales chinos están en plan no compres esto, es del enemigo, y varias empresas locales se han aliado para usar solo chips chinos. A Nvidia le ha salido el tiro por la culata. Totalmente. Es como intentar venderle cubitos de hielo a los esquimales y que encima sospechen que los cubitos graban sus conversaciones. Un plan sin fisuras el de Nvidia.

Pero espera, que la cosa se pone mejor. En un giro de guion digno de una telenovela, Nvidia y AMD han pactado con el gobierno de Estados Unidos. Para poder vender sus chips en China tendrán que darle el quince por ciento de sus ingresos al gobierno. ¿Perdona? ¿Un quince por ciento? El Tío Sam no se anda con chiquitas. Básicamente les ha dicho: ¿quieren vender sus juguetitos en China? Pues a pasar por caja. Es el impuesto revolucionario más elegante que he visto en mi vida. Es que es maravilloso. Después de meses de bloqueo les dan luz verde, pero con una pequeña comisión. El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en el representante de las tecnológicas. Se llevan un porcentaje por cada bolo en China. Un mánager de primera.

Pasando a otro drama tecnológico. Parece que el nuevo GPT cinco de OpenAI es más seco que la mojama. Los usuarios están de luto por el antiguo GPT cuatro o, que por lo visto era un amor. Sí, la gente quería un amigo y le han dado una calculadora con ínfulas. Dicen que el nuevo es frío, mecánico y útil. ¿Útil para qué? ¿Para recordarte tu propia soledad? Los usuarios echan de menos el tono cálido y conversacional del modelo anterior. Y Sam Altman, el jefe, ha salido a decir que subestimaron lo mucho que la gente quería a su amigo imaginario. Está pensando en devolvérselo a los que pagan. Es increíble. La gente prefiere un robot con corazón de hojalata a uno que simplemente funcione. Es que nos va el drama.

Y hablando de sitios que funcionan, parece que Hangzhou es el nuevo Silicon Valley, gracias a Alibaba y a un grupo de startups con un nombre genial: los Six Little Dragons. ¿Los seis pequeños dragones? Suena a película de kung-fu de los setenta. Me imagino a los programadores tirando código y patadas voladoras. Además el gobierno local les pone la alfombra roja con dinero, pocos impuestos y papeleo fácil. Un gobierno eficiente, eso sí que es ciencia ficción. Ya te digo, aquí para montar un quiosco de pipas necesitas más papeles que para lanzar un cohete. Un aplauso por Hangzhou y sus dragoncitos.

Y para terminar, la joya de la corona: un funeral. Pero no un funeral cualquiera, un funeral en San Francisco por Claude tres Sonnet, una inteligencia artificial. Más de doscientas personas llorando por un chatbot. Esto es la cumbre de la evolución humana. Se reunieron para despedir de Claude, que al parecer era supercálido y amable. La gente se está encariñando de verdad con estos programas. A ver, entiendo que le cojas cariño, pero ¿montarle un funeral? ¿Qué fue lo siguiente? ¿Unas palabras del rúter de la familia? Los expertos ya están advirtiendo que no confundamos la amabilidad programada con sentimientos reales. Demasiado tarde, yo ya estoy pensando en organizar una vigilia por el contestador automático de mi abuela. Tenía una voz tan reconfortante. En fin, parece que el futuro es encariñarse con tostadoras y llorar por algoritmos. ¡Qué tiempos para estar vivos!

Guion y voz generados por IA a partir de las noticias enlazadas abajo. Puede contener errores: ante la duda, manda la fuente.